De esta forma, Madrid se suma al uso de hidrógeno en el transporte de pasajeros como ya han hecho en París, Londres, Dublín y otras ciudades alemanas.
Es un proyecto pionero que refuerza el compromiso de Mobility ADO con la sostenibilidad hacia flotas cero emisiones. Para ello, se ha contado con la colaboración del Consorcio de Transportes de Madrid, el fabricante Solaris y la empresa Air Liquide.
El periodo de pruebas con pasajeros tendrá lugar en el mes de marzo en diferentes zonas del área metropolitana de Madrid, y el repostaje del autobús se efectuará en las instalaciones de Mobility ADO de la División Centro, en Pozuelo de Alarcón, donde se ubicará una estación portátil de hidrógeno.
Las pruebas, que se realizarán específicamente en las líneas 3 de Pozuelo y 3 de Getafe, tienen como objetivo monitorizar y medir el procedimiento de repostaje, prestaciones del vehículo frente a los motores diésel y eléctricos, observando parámetros como la autonomía, consumo, fiabilidad y disponibilidad. En definitiva, el objetivo de estas pruebas es comprobar si este vehículo puede prestar el servicio en cualquiera de las líneas regulares del Consorcio de Transportes de Madrid que opera Mobility ADO, tanto en ámbito urbano como suburbano con total garantía.
¿Qué ventajas ofrece el hidrógeno frente al resto de alternativas empleadas actualmente?
La pila de combustible emplea el hidrógeno y el oxígeno para producir electricidad, emitiendo agua como único residuo. De esta forma, no se emiten gases de efecto invernadero, partículas contaminantes o ruidos, ya que es un motor silencioso. Se trata de una respuesta a los retos que se enfrenta la movilidad urbana del futuro, siendo sostenible y no contaminante.
Frente a los vehículos eléctricos, la pila de hidrógeno ofrece una mayor autonomía y un tiempo de carga más rápido. Además, responde al conflicto de las diferentes formas de obtención de electricidad contaminantes como el carbón, el gas natural o la energía nuclear.
