“Te veo, te percibo, te protejo; soy tu nuevo tranvía inteligente”. Así se presenta la unidad del Tranvía de Zaragoza que, desde mediados del mes de julio, incorpora los sistemas de recogida de datos que harán posible desarrollar nuevos sistemas de ayuda a la conducción en beneficio de la seguridad y que, a largo plazo, permitirán la conducción autónoma de tranvías.

El proyecto Compass, que ya fue anunciado por el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, en la presentación del Congreso Europeo de Tranvías celebrado en la capital aragonesa en el mes de mayo, está financiado principalmente por Europe’s Rail, el máximo organismo europeo encargado del desarrollo de sistemas ferroviarios, y liderado por CAF.

A este proyecto se han sumado Tranvías de Zaragoza, empresa pionera en iniciar el proyecto y que durante los primeros meses servirá de banco de pruebas. Posteriormente se sumará el Tranvía de Oslo, donde se continuará el desarrollo del proyecto. La finalidad de contar con medios de transporte de ciudades tan diferentes, una mediterránea y otra escandinava, es poder testar los sistemas en condiciones muy distintas: temperaturas por encima de los 40ºC en verano en Zaragoza y por debajo de 0ºC en invierno en la capital noruega, donde además entra en juego el factor de la nieve. Asimismo, se trata de dos ciudades con estructuras urbanas muy diferentes y líneas de tranvía que tienen sus propias particularidades.

El objetivo del proyecto es abandonar progresivamente la dependencia de balizas y otros sistemas en la infraestructura, a menudo caros de instalar, mantener y operar, y optar por sistemas de posicionamiento obtenidos exclusivamente de datos obtenidos por los propios vehículos.

Para ello, la unidad inteligente del Tranvía de Zaragoza cuenta con un “setup” de sensores de percepción del entorno entre los que se encuentran tres radares en cada cabina (uno central y dos laterales), dos cámaras (una de largo alcance y un ojo de pez) y un Lidar (dispositivo que permite determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie utilizando un haz láser pulsado). Estos dispositivos recaban información junto con los que ya cuenta el tranvía, como por ejemplo los sensores de velocidad, para ir alimentando el algoritmo e ir trazando un mapa del entorno. Estos sensores permiten identificar tanto objetos estáticos como en movimiento, así como su velocidad relativa, y todos los datos son procesados a bordo por unidades GMU y enviados “a tierra” a través de un sistema de conexión 4G.

Actualmente el proyecto se centra en alimentar el algoritmo con toda la información posible y, el siguiente paso, será poder realizar pruebas en las áreas controladas de Cocheras. Allí se pretende establecer rutinas que mejoren la seguridad en el movimiento de tranvías, así como aumentar la eficiencia energética con procedimientos inteligentes como, por ejemplo, conectar los equipos de climatización en el momento adecuado, suprimir movimientos innecesarios, etc.

El sistema, una vez desarrollado, también permitirá tomar decisiones para establecer prioridades en el trayecto, teniendo en cuenta variables como la velocidad y la eficiencia energética. Todo ello redundará en un sistema mucho más seguro, tanto para el conductor y los viajeros, como para los peatones y el resto de vehículos que ocupan el espacio urbano.

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